Coordinadora de Entidades Argentinas del Estado Español

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¿A LOS ESPAÑOLES HABRÍA QUE DEVOLVERLOS EN LOS AEROPUERTOS O DEBERÍAMOS SER GENEROSOS COMO SIEMPRE?

historieta_234x290Para ellos somos “iberoamérica” y hablamos español. Nosotros sabemos que siempre fuimos latinoamérica y desde pequeños hablamos castellano, y lo seguimos haciendo.

 

Estas cuestiones, por tontas que sean, demuestran la ínsita estupidez del gobierno español por intentar, forzando las cosas, demostrar méritos y precedentes históricos que muchas veces han sido con justicia cuestionados por los pueblos y gobiernos latinoamericanos. Hoy la tortilla se ha dado vuelta y Latinoamérica crece y Europa está en la lona. El ridículo del fracaso de la Cumbre Iberoamericana de Asunción a la cual faltaron nada menos que nueve países del área, demuestra la ineptitud de España para desarrollar políticas sanas y concretas que vayan más allá de una retórica -que hemos aprendido de los españoles- y que los propios españoles aún no han superado. Los españoles se equivocan fiero al sobredimensionar su importancia sin comprender que muchos países latinoamericanos los superan con creces en su desarrollo económico y cultural. Siguen trayendo al Rey a cada cita, como si se tratara de resucitar una Commonwealth de opereta que nunca ha existido. Intentando ser justos, sólo debemos nuestro reconocimiento ilimitado a los millones de españoles, italianos y decenas de miles de inmigrantes de otros países que migraron a Latinoamérica y, en el caso argentino, también a los bolivianos, peruanos y paraguayos que trabajan incansablemente para levantar nuestros nuevos países. Los gobiernos italiano, ruso, alemán, inglés y hasta coreano deberían estar presentes en el cónclave. Aunque no tengan un rey disponible…. y a las grandes corporaciones y bancos que han venido a “salvarnos”, Latinoamérica les hemos salvado sus balances y cuentas de resultados.

Aunque esto genere incomodidad en los personajes habitualmente invitados a estas Cumbres, esta nota viene a cuento porque, en estas mismas páginas, infinidad de veces hemos voceado la horrible crueldad de expulsar o aprisionar argentinos, brasileños o colombianos, niños, ancianas o trabajadores a los que se le ocurría ilusamente, que la reciprocidad existía y que España tendría las puertas abiertas para las subpersonas de latinoamérica que quisieran trabajar o turistear. Nada más lejos de la realidad. Los gobiernos de los Aznar, los Zapatero, Rubalcaba o Rajoy, con la cobarde escusa de los tratados Schengen, se ocuparon de sacar de sus cuchas a los policías para hacer el trabajo sucio. Tampoco los gobiernos latinoamericanos se ocuparon seriamente de su gente, que agobiada y sufriente pasó por la humillación de ser retenida y expulsada en las fronteras. Tampoco –en nuestro caso- nos consta que singulares patriotas como los ministros Taiana o Timerman, o el embajador Bettini, hayan hecho algo efectivo y público desde sus privilegiadas posiciones.

En las web que habitualmente me publican las colaboraciones, consta claramente la admiración y adhesión a la presidenta Cristina Fernández. Pero desde estas mismas, también tenemos la obligación de decir lo que se espera de nosotros como deber moral, social y político: señalar desde la olvidada Provincia 25 Exterior, que en esta nueva etapa de cuatro años también esperamos una ampliación de derechos que haga posible defendernos con mejores instrumentos propios y próximos que los que (no) utiliza nuestro gobierno.

A la pregunta que encabeza esta nota respondemos que sí, que habría que seguir siendo generosos, y recibir de la mejor manera posible a nuestros hermanos españoles que hoy nos necesitan.

Pamela Levy

Para la redacción del CAC y la CEAEE

 

Ilustración tomada del diario Página12 de Buenos Aires